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Los contratos de Leasing permitidos en la economía colombiana

Los contratos de leasing comienzan a ser muy usados en la economía colombiana, conozca qué modalidades existen y sus consecuencias contables.

14 de agosto de 2015

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Según lo ha tratado el Consejo de Estado en varias sentencias, el concepto de contrato de leasing se concibe como contrato de carácter comercial que consiste en el alquiler de los bienes necesarios, con la opción de comprarlos al final del contrato de arrendamiento.

En palabras más sencillas el leasing es un contrato en el que se entrega un bien a una persona para que este la use con la obligación de pagar cuotas periódicas por este ‘arrendamiento’ durante un tiempo determinado en el mismo contrato. Al término del contrato, la persona que ha venido arrendando tal bien tendrá la facultad de comprarlo pagando un precio o devolverlo a su propietario original.

Esta modalidad es normalmente conocida por su modalidad de leasing habitacional, el cual sirve para aquellas personas que desean tener una casa propia, pero es el banco de créditos el que, en un principio, tiene la titularidad como propietario.

Sin embargo, en el sector empresarial y comercial, esta modalidad también es muy usada, principalmente para la adquisición de bienes de capital (medios de producción) por parte de empresas que no tienen el capital suficiente para adquirirlos de manera autónoma.

Lo interesante de la aplicación del contrato de leasing en Colombia es que no se encuentra regulado por las normas del Código de Comercio; es decir es innominado y basta simplemente de la voluntad de las partes contratantes. No tiene ninguna característica exigida por la norma, sino simplemente las características que lo hacen denominarse como contrato leasing, ya mencionadas.

Según la doctrina existen dos tipos de leasing: el financiero y el operativo.

Leasing financiero

Este es un mecanismo de financiación para la adquisición de bienes, en el que se pacta la opción irrevocable de compra al finalizar el pago de los cánones convenidos. Es decir, el arrendatario del bien se obliga a comprar el bien luego del pago de las cuotas convenidas.

Este arrendador tiene la obligación de contabilizar como un activo el bien arrendado; y este debe registrar el bien objeto del contrato como un activo susceptible de ser depreciado o amortizado, aplicando las mismas reglas como si este bien arrendado fuera de su propiedad. El arrendatario también puede deducir de su renta los valores que correspondan por la amortización y depreciación del bien, al igual que la parte correspondiente al costo financiero de los cánones de arrendamiento.

Leasing operativo

A diferencia del anterior, la opción de compra no es necesaria para ser efectivo este contrato. Tal contrato puede llegar simplemente al término de los cánones de pago y finalmente a la devolución del bien; la compra es excepcional.

Para los temas contables, por motivo de que no hay opción de compra, el bien no se refleja dentro del patrimonio del arrendatario como un activo depreciable o amortizable y no puede ser considerado como un activo fijo real productivo.

Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de Activo Legal Ltda.